Tatuaje en china: cuestión de honor

Captura de www.blogorama.com

Tiende a pensarse que el origen del tatuaje está en la polinesia, y aunque es cierto que aquella región posee una tradición magnífica, las divergencias y la discusión están servidas desde hace mucho tiempo. El caso es que el tatuaje ha existido tanto en esta como en otras culturas desde hace miles de años. En 1991 el mundo del tatuaje encuentra un nuevo interrogante. Un glaciar de los Alpes alberga un cadáver humano, el más antiguo que se ha encontrado hasta la fecha con piel. Quizás tenga más de cinco mil años de antigüedad. Lo más asombroso es que el cuerpo contaba con 57 tatuajes en su espalda.

Cuestión de cultura

Las figuras geométricas de la polinesia servían para pintar en los cuerpos de los antiguos pobladores de aquellas tierras pigmentos que trascendían de la estética y se arraigaban en la jerarquía y en la batalla. En Egipto, y en otras muchas culturas, se le otorgaban valores mágicos o protectores. Los indígenas del nuevo continente lo utilizaban para el paso de la juventud a la madurez, protegiendo así el alma de quién fuese tatuado. En algunas zonas como Grecia y Roma, pasados los años, los tatuajes servían para marcar a los delincuentes, otorgándole así un sentido antiestético y nefasto al tatuaje. Ocurrió lo mismo en Japón, y hasta el siglo XVII, con la publicación de Suikoden, novela china de la época, no volvió a resurgir el gusto estético por el arte de la tinta bajo la piel.

En China el tatuaje se consideró siempre una marca, un distintivo social, señal inequívoca de pertenencia a alguna familia o casta. De esta manera se daba a conocer la relación del individuo tatuado con el entorno que le rodeaba y con todo el medio periférico. Pero no era el único significado. El tatuaje formaba parte de la cultura del luto, y la muerte de algún ser cercano o muy querido que causaba mucho dolor podía ser otra razón para colorearse la piel, en una señal de afecto enorme y muy respetada.

Letras y dragones; honor y rivalidad

 

Pese a todo, y como no podía ser de otra manera, los tatuajes de letras chinas o con otros motivos, servían también como recordatorio de una rivalidad lejana o señal de una venganza futura que algún día habría de llegar. En el tatuaje chino, el honor está en cada pigmento, y las promesas y el coraje que hay detrás de cada tatuaje, tienen un significado muchísimo más alto que el meramente estético o que el que hoy podemos ver en tantos y tantos cuerpos.