Medicina tradicional: Moxibustión

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Uso y utilidad

Se ha extendido ya por muchos países, y juega un papel importante en lugares de la propia China, Japón, Mongolia, Tibet y Corea. Su teoría es básica: se utiliza el calor para poner en equilibrio la salud y curar trastornos más específicos. Las patologías que suele tratar suelen ser sobre casos de energía débil, de falta de fuerza, artrosis, problemas musculares, atrofia, trastornos derivados del frío, etc. Con el calor desprendido de la planta prensada se establecen flujos de energía que pueden llegar a mejorar de manera muy beneficiosa la salud de los pacientes.

Las técnicas son variadas: La Moxibustión con conos, en primer lugar, es una técnica que utiliza la planta en pequeños conos prensados que se colocan sobre diferente puntos del cuerpo y se encienden, directamente sobre la piel o sobre láminas de ajo o jengibre, transmitiendo así el calor a través de las brasas producidas. En segundo lugar, existe la Moxibustion con puros, una técnica que permite prensar las plantas en forma de cigarros o puros. Encendiendo uno de los extremos y pasando la ‘varita’ cerca de la piel del paciente durante veinte minutos por cada punto, el calor se transmite al cuerpo.

Otra de las técnicas es a través de la acupuntura, aplicando un poco de la planta al extremo de una aguja (en el contrario con el que se pincha, claro) que se calienta rápido y tratando los mismos puntos que ha de tratarse en esta rama de la medicina tradicional China.

Historia

La Moxibustión comenzó en el mismo momento que el fuego fue inventado, pues los hombres supieron comprender que, en algunas ocasiones, el calor aliviaba dolores del cuerpo. Sin embargo, los primeros escritos de esta médicina tradicional datan del siglo V a.C y, muy posteriormente, en el siglo XI d.C, aparecen los primeros manuales con las ilustraciones de los puntos tan usados en la medicina tradicional China.