Ma Yuan, el principio y el fin del mundo

Gao Xingjian evocó en un pasaje de “La montaña del alma” como, en el exterior, al levantarse la niebla, las sombrías cumbres se difuminan, el susurro del río reverbera en el espíritu, y entonces, eso llega a ser todo para uno. Esa misma sensación de rompimiento metafísico es la que se desprende de las creaciones pictóricas de Ma Yuan (?-1225), especialista en paisajes que reflejan una profunda vinculación con la naturaleza.

Un motivo recurrente en sus pinturas, “el paseo por un sendero de montaña” expone una hondura filosófica que lo acerca a cierta intuición occidental, tan interesante como reveladora, de acuerdo a lo propuesto a continuación.

El llamado del vacío

En la citada constante pictórica de Ma Yuan, se puede contemplar a personajes solitarios transitando por veredas silenciosas, sumergidas en ambientes de naturaleza sutil, pura, casi etérea. Pero esa frondosidad celestial se exhibe apenas sugerida por algunos trazos, tan finos como bocetos, que se abren a la libertad indecible del lienzo vacío.

De tal suerte que un ave que atraviesa el paisaje parece internarse en esa nada salvífica, en ese místico abismo en donde parecen sugerirse los límites del mundo.

Mu Yuan y Caspar Friedrich

Para comprender el mensaje de Ma Yuan cabalmente vale la pena comparar su intencionalidad artística con la del pintor romántico alemán Caspar Friedrich. Este último artista, de igual manera trataba de exponer en sublimes paisajes los alcances espirituales del ser humano, capaces de trascender los discursos del conocimiento para desembocar en lo inefable, más allá de lo máximo que sea posible concebir.

Las obras de Caspar Friedrich son épicas epopeyas acerca de la sed de trascendencia del ser humano, que lo llevan hasta el auténtico fin del mundo. Por su parte, Ma Yuan nos conduce por su propia cuenta al mismo punto, pero evidenciando una exploración interior por las misteriosas rutas de la inmanencia, hasta el núcleo de silencios que yace en las simas del mundo, los ínferos del ser.

Sí Caspar Friedrich nos conduce hasta la culminación del ser, esto no es más que un recuerdo, una anamnesis de la sabiduría que nos brindó Ma Yuan en sus delicadas composiciones, al presentarnos el crisol del ser y sus criaturas. Sin embargo, entre ambos hay una diferencia capital, si para Caspar Friedrich, un mutismo venerante y respetuoso es lo único que resta luego de enfrentarnos ante los bordes de la realidad, MaYuan nos deja cifras, claves de sabiduría- el vuelo de un pájaro solitario, una rama quieta, un árbol- para releer una y otra vez lo vivido, en el obsequio del infinito.

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