Las dos caras de China

La responsabilidad de China

Durante circunstancias bajo los que se desarrolló el terrible evento del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) en China durante 2003, la gravedad del brote epidémico producido por un virus de origen aviar, fue ocultado imprudentemente por la autoridades sanitarias de la nación oriental, a lo largo de más de tres meses.

De tal modo que se comprende la actitud de China, al enviar aviones cargados de equipo médico, y brindar millonarias donaciones en efectivo a México, para apoyar la lucha en contra de esta inesperada amenaza a la salud de la humanidad. La responsabilidad de China, por el SARS es grande, pero la nobleza de su esencia histórica lo es más, con este tipo de acciones.

La insidiosa doble faz

Sin embargo, para sorpresa de propios y extraños, unos días después, la administración gubernamental china ordena la persecución y aislamiento de ciudadanos mexicanos y de otras nacionalidades, por encontrarse, supuestamente, casino contagiados por el virus A/H1N1. A esto se le agrega la cancelación de traslados por vía aérea de bienes y personas de China a México.

Estas acciones, que contradicen todas las recomendaciones de los especialistas de la OMS y de una serie de tratados y pactos diplomáticos, sin contar con fundamento científico alguno, solo demuestra, más allá de una lamentable ignorancia, una tendencia xenofóbica, perniciosa e intolerable, que parecería imposible de presentarse en un país tan importante, a estas alturas de la historia humana. Ni México, ni China merecen por respeto a su riqueza cultural milenaria, dejar grabado en los anales de la historia un acontecimiento tan penoso, puesto que la insidiosa doble faz de la intolerancia disimulada, tarde o temprano se desgasta ante la luz pura de la verdad.