La China de Pearl S. Buck (II)

El arte y la vida, desde China

En una interesante conferencia pronunciada por la escritora estadounidense Pearl S. Buck, en 1938, titulada “La novela en China”, la galardonada autora, que se erigió en una extraordinaria portavoz de la espiritualidad de esta nación oriental de cara al mundo, nos ofrece un comentario erudito y pormenorizado acerca de la tradición de la novela en la cultura y el arte chinos.

Sin embargo, lo que deseamos ponderar en las líneas siguientes, es la perspectiva acerca del arte, que Pearl S. Buck identifica en el talante chino, ya que desde cierto enfoque, esta situación expresa en mucho, la visión integral de la vida que manejan los habitantes de la nación asiática más importante de los últimos tiempos.

Solo quien vive puede opinar, crear

Pearl S. Buck parte, en su mencionada ponencia, de un planteamiento en donde critica a la ortodoxia cultural china por establecer parámetros exagerados para valorar obras que intenten llegar más allá de las tres elaboraciones literarias más respetadas por el pueblo chino: las narraciones Shui Hu, San Kuo y Heng Lou Meng. Porque a juicio de la afamada escritora “el instinto que crea las artes n es el mismo que el que produce el arte”, y en el pueblo chino, esta fuerza creadora es, primordialmente, un excedente intenso de fuerza vital, un residuo de vida tan poderoso que no basta la conciencia de un solo ser para poderla asimilar, de tal suerte, que se precisa compartir, comunicar, para que pueda ser expresada de la manera más plausible.

Así entonces no son los doctos, los eruditos de salón, quienes deben juzgar el merito de una composición artística, pondera Pearl S. Buck, sino el pueblo, los participantes de la infatigable y latiente dinámica de la realidad. Entre el novelista, y sus lectores, con referencia a la novela en china, y en dimensión directa con la humana existencia en general, se manifiesta una fusión de horizontes, en donde las ansias de vivir se alimentan de su diversidad y se funden en un solo entusiasmo de ser, que supera toda barrera.

De China para el mundo

Pearl S. Buck finaliza su conferencia con este bello pasaje: “El novelista debe ser como ese hombre que se instala en una choza pueblerina y congrega a los lugareños para contarles un cuento. No tiene porque alzar la voz cuando acierta a pasar un erudito. En cambio, debe hacer todo el ruido que pueda cuando pase una banda de peregrinos camino de la montaña en búsqueda de dioses y gritarles ¡Yo también les hablaré de dioses!, y a los labradores debe hablarles de la tierra, y a los viejos de la paz… Su única satisfacción será que la gente común le escuche con gusto. Al menos, esto es lo que me han enseñado en China”.