La China de Pearl S. Buck (I)

Vivir en (el alma de) China

Pearl S. Buck (1892-1973) vivió en tierras orientales durante cerca de cuarenta años. Es posiblemente el alma occidental que más supo adentrarse y comprender al esencia cultural china. Su obra literaria, vasta y respetable, expone además, valiosas ideas que anticiparon el movimiento feminista que ha logrado revalorar el papel de las mujeres en las sociedades modernas. Si bien su obra más famosa fue la preciosa novela, titulada “La buena tierra” que le valió el premio Pulitzer, en 1932; es interesante comentar un escrito anterior: la emotiva narración “Viento del este, viento del oeste”, que anticipa y compendia todas las inquietudes intelectuales y las preocupaciones reflexivas propias de su perspectiva de China, enfrentada a las fuerzas imperiosas del resto del mundo.

La historia de Kwei-lan, el dilema de una nación

“Viento del este, viento del oeste” nos cuenta la historia de Kwei-lan, una joven china educada de lleno en todas las artes, costumbres, y reglas que tradicionalmente han preservado sus antepasados desde tiempos inmemoriales. Cuando Kwei-lan tiene que contraer matrimonio, parece que ha llegado el momento de poner en práctica todo lo que la joven ha aprendido; pero, infaustamente, el marido, debido a su involucramiento en el ambiente occidental, le rechaza por sus hábitos tradicionalistas.

De tal suerte que Kwei-lan, se verá arrojada al dilema de alterar toda la concepción de la vida que le han inculcado, para salvar su matrimonio, aceptando valientemente la confrontación que experimenta por el choque entre las culturas de Oriente y Occidente. China desde hace algunos siglos, parece estar definida por esta disyuntiva extraordinaria: preservar los valores históricos de un pasado milenario que le han permitido forjarse como nación, o abrirse a los derroteros marcados por los tiempos actuales, en donde los países occidentales marcan la pauta del mundo. Pearl S. Buck supo plasmar en admirables creaciones literarias, esta honda disyuntiva social del pueblo chino.

En la medida en que se orienta hacia una u otra alternativa de acción, el destino de China se juega en ello; sin embargo, el solo hecho de haber sido planteada esta circunstancia, por una persona “extranjera” , nos expresa que, más que vivir en un lugar, para comprenderlo, hay que penetrar en el alma de lo humano, que no conoce límites ni fronteras: Pearl S. Buck, lo hizo para todos, por todos.