El sueño en el pabellón rojo, de Cao Xuequin

El sueño en el pabellón rojo

Conocida también como Memoria de una roca, se trata a la vez de una historia de crecimiento y formación personal, una narración sentimental, y una suma de nociones taoístas, budistas y confucianistas. Sus casi quinientos personajes también estructuran un tríptico prodigioso del ambiente social en el pináculo de la dinastía Quin. No obstante de que el autor Cao Xuequin (1715-1763), falleció tras haber completado sólo ocho capítulos, dejando sin concluir la mayor parte de los cabos de la entreverada trama, el libro rescatado tras su muerte no tardó en ganar un abrumador reconocimiento público por parte de todos los estratos de la nación china.

La roca y la flor

La obra inicia con un prólogo que narra los avatares de una piedra que tiene emociones y que ingresa en el reino de ultratumba con el auxilio de un monje budista y un sacerdote del tao y que posteriormente consigue reencarnarse en Jia Baoyu, el veleidoso heredero del gran clan Jia y que resulta el personaje principal del libro. La trágica relación entre la piedra y una preciosa y triste flor roja se verá manifestada en la tortuosa relación entre Baoyu y su delicada prima Daiyu que fallece cuando Baoyu contrae matrimonio en contra su voluntad con otra joven pariente suya.

El sueño eterno de la roca

La tormentosa relación entre Jia Baoyu- la Roca y su amada Daiyu, que culmina en tristes resultados, evoca singularmente el patetismo del fracaso sentimental del arquetípico personaje del novelista mexicano Juan Rulfo, Pedro Páramo, de la novela homónima y la alucinada Susana San Juan, el gran amor de su vida, que sin embargo nunca pudo concretar ni aún con todo su poder de cacique.

Páramo, como Bayou también es una piedra (Pedro, pietra) símbolo de la realidad humana que se erige en contra- pero fascinado por obtenerlo- de lo espiritual que estaría bien encarnado en Daiyu / Susana San Juan, la etérea belleza de una flor roja y la inasible fantasía de quien alude con su apellido al célebre visionario de otredades divinas. Baoyu en toda su existencia, interminable sueño de un pabellón carmesí, no fue diferente que su par mexicano Pedro Páramo, quien como la razón humana, al final de sus días: “hizo el intento de caminar. Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.”

Una obra maestra

El sueño en el pabellón rojo, y en específico sus doce personajes principales femeninos, han sido homenajeados en muchas realizaciones de la poesía, la pintura y las artes en general. Inclusive en nuestros días, parques de diversiones, películas, series de televisión, y varios videojuegos han rendido honores a la trascendencia cultural de esta gran obra literaria.

3 Comments

  • Visitación Pérez Serra dice:

    Es una magnífica novela, parece que te vas a liar con tanto personaje, pero no. Tengo una duda: ¿En esa época vendaban los pies a las mujeres? Creo que si, pero en el libro no recuerdo ninguna alusión expresa. ¿Alguien sabe algo más? Saludos.

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