Conociendo al Primer Emperador

Su nombre era Shi Huangdí, aquél que comenzó su mandato siendo un niño y acabó loco. El mismo que unificó “bajo el Sol” y nos dejó la Gran Muralla China. Un emperador que pasó a la historia por su total falta de escrúpulos y su pretendida destrucción del libre pensamiento.

A la temprana edad de 9 años el Primer Emperador Chino ascendió al trono como rey zen. Con él comenzó la larga historia china de la unificación de todos aquellos aspectos sobre los que no cabía diversidad, especialmente las diferencias culturales. Shi Huangdí uniformó todo, desde las palabras hasta las medidas para pesar, siempre bajo su visión total, su visión del Imperio.

Históricamente, nos situamos unos 300 años a.c., y 7 reinos conformaban la China de aquél entonces. El temprano emperador, el cual se alzaba como ser supremo sobre todos los demás, unificó todo el territorio bajo su reino, el Qin. Según el mismo Huangdí, todo lugar donde había vida humana, le reinaba pleitesía.

Constructor a gran escala y fuerte represor

El Primer Emperador, bajo su visión Imperial, hizo movilizarse a miles de personas para la construcción de la Gran Muralla. Ésta debía proteger el nuevo territorio unificado de los enemigos del norte. Con las sucesivas dinastías, la majestuosa obra se fue modificando y la que hoy observamos es diferente de la original.

Shi Huangdí no dudó tampoco en emplear a torturados y prisioneros para la construcción de los fastos de un palacio a su medida, es decir, imperial. Además de una tumba que fuese la recreación del mundo conocido. Tan obsesionado estaba con la concentración de su poder, que a los ministros regionales, por él designados, les prohibió la posesión privada de armas, evitando así que no se revelasen.

Obsesionado con la muerte

Una de sus mayores obsesiones era descubrir el Peng Laí, la inmortalidad. Shi Huangdí quería escapar de la muerte y tener la cura contra la vejez. Por este motivo su tumba contaba con ríos de mercurio, pues decían que era divino, en cambio cuando se lo proporcionaron le dieron también la locura.

Se enterró junto a los Guerreros de Xi'an, los cuales cumplían la función de guardia del emperador para su perduración en el tiempo. Éstos estaban dispuestos en la posición habitual del ejército imperial chino. La formación estaba compuesta por aproximadamente ocho mil estatuas entre los que había arqueros y caballerías de carros.

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