Las paredes del Shenyang Gugong ven, escuchan y callan. Han sido testigos silenciosos de estrategias, conflictos y secretos de quienes protegían y nunca han dicho una palabra al respecto. Si las paredes hablasen… las debilidades, miedos y turbaciones de sus sublimes huéspedes quedarían expuestas a los cuatros vientos, demostrando que cualquier emperador, por muy dios que se sintiera, no dejaba de ser un hombre.
El palacio imperial de Shenyang Gugong se sitúa en el centro de la ciudad de Shenyang, capital de la provincia de Liaoning, al noreste del país de China. Fue construido por los emperadores de la etnia man alrededor del año 1625 y ha albergado entre sus paredes a veinticuatro emperadores pertenecientes a dos dinastías distintas: las dinastías Ming y Qing.
El último emperador
Uno de los momentos históricos más importantes que acontecieron en la historia tradicional china, tuvo como telón de fondo a esta maravillosa arquitectura. La destitución y destierro del que sería el último rey de una larga tradición dinástica de emperadores chinos, el emperador Puyi (de la dinastía Qing), tuvo como escenario este exquisito monumento que, cuidado al detalle, trata de representar con la distribución de sus estancias la Ciudad Prohibida de Pequín.
También conocido como Palacio Mukden o Palacio Imperial Shenyang, fue el centro del universo durante quinientos años y escenario protagonista en la película “El último emperador” de Bertolucci. Doscientos mil obreros construyeron el palacio en solo veinticuatro años y, tras ser destruido y reconstruido en varias ocasiones, siempre ha conservado el diseño original de armonía repetitiva, tratando de ensalzar el poder central de su gobernante y rezando que “Quien duerme allí no solo domina China, si no que gobierna el mundo”
Una decoración majestuosa y espiritual
La repetición de sus estructuras puede antojarse monótona al sentido occidental, pero si se conocen las claves y se entra en su mundo de significados y simbologías, esta decoración rica en matices y regida por la diversidad, nos ofrece una pauta distinta y adecuada de cómo leer sus diseños: el jing y el jang, norte y sur, femenino y masculino, luna y sol…; la armonía en sus paredes impera antes que la adversidad, donde los complementarios reflejan el equilibrio del pensamiento y espíritu del saber chino. Cada detalle y cada resquicio señalan como dios y señor del pueblo a un emperador que se considera centro del universo y poder absoluto de la cultura china.
En 1955 el Palacio Shenyang Gugong fue convertido en el Museo de Palacio de Shenyang y en 2004, fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
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La morada del último emperador de China…
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